por Alberto Barrera
Un rinoceronte enamorado es casi una tragedia. Nunca sabe qué hacer. Raspa, durante años, su lomo contra los robles más viejos. Con frecuencia se equivoca. Suspira demasiado, gruñe, espera que salga la luna y se empeña en demostrar que puede mojar con su lengua la punta de su cuerno.
Un rinoceronte enamorado es siempre un homenaje a la estupidez. Olvida su tamaño, su furia, su fuerza.
Y es capaz de repetir el tongo gesto de las serenatas, el suicidio de las simples margaritas.
Pasa meses sentado frente a Hiroshima
mom amour, por supuesto.
Un rinoceronte enamorado no asusta a nadie. Tal vez por eso, siempre fracasa.
Tomado de: El gesto de narrar, compilado por Julio Miranda. Caracas: Monte Ávila Editores Latinoamericana,1998.
sábado, noviembre 25, 2006
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1 comentario:
No hay nada mas bello que un rinoceronte enamorado bailando con la luna....que hermoso texto de Barrera!
Un abrazote
:)
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